El concepto prevé el lanzamiento mediante un cohete Soyuz, con una etapa superior Fregat. Tras la separación de la carga útil de la etapa superior, el ingenio espacial de dos fases –vehículo de alunizaje y módulo lunar— se trasladará a la órbita de transferencia, y a continuación a una órbita baja, muy próxima a la Luna, aproximadamente a unos dos kilómetros de la superficie de nuestro satélite. Allí se separará el vehículo de alunizaje del módulo de transferencia, para tomar tierra a continuación sobre la superficie, en las proximidades del polo sur de la Luna. A partir de entonces, un rover lunar abandonará el módulo de alunizaje y comenzará a llevar a cabo investigación científica.
Retos tecnológicos
“Para un alunizaje de este tipo existe toda una serie de desafíos tecnológicos que hay que afrontar”, dice Peter Kyr con respecto a la segunda fase del estudio. “Hasta ahora sólo se orbitaba en torno a la Luna, o bien los astronautas estadounidenses alunizaje mediante control manual. Las tecnologías para un alunizaje robotizado, como el que prevé el estudio, están disponibles en este momento sólo en parte, o, en ciertos casos, aún deben ser desarrolladas desde cero”.
Entre otras, las tecnologías clave que hacen que una misión de este tipo presente tantas complicaciones son:
Navegación óptica y evitación de obstáculos
A pesar de que se puede fijar un lugar de alunizaje de antemano, mediante un sistema de navegación óptico, autónomo, es preciso garantizar que no se dirija a alguna roca, un terraplén u otros accidentes inaccesibles del terreno. Como la última fase de la aproximación de alunizaje dura sólo 75 segundos, y la exactitud de control hasta el objetivo llegará a unos pocos cientos de metros, se trata de un área de crítica importancia.
Control y propulsión
El supuesto para el aparato de alunizaje prevé utilizar los propulsores del ATV: ocho motores de 220 Newton de empuje, así como otros cuatro de 500 Newton. Sin embargo —a diferencia de lo que sucede con el ATV en el espacio– el módulo de alunizaje no podrá permanecer inmóvil, sino que por esta razón durante todo el tiempo que dure el descenso debe dirigir y frenar la aproximación. Y precisamente a través de motores pulsantes, que deben ir sincronizados de forma variable, es decir, ser encendibles y apagables.