Disfrutar del control independiente de una capacidad propia de observación avanzada, con la facultad de determinar el plan de trabajo del satélite y poseer instalaciones de procesado de datos e imágenes que coincidan plenamente con el entorno geográfico y económico local va a suponer una ventaja para Tailandia, traducible de infinitas maneras.
Tailandia está situada en una zona del mundo en que, tal y como demostraran tan trágicamente los acontecimientos de diciembre de 2004, las condiciones atmosféricas pueden volverse extremas, con consecuencias devastadoras. Con su larga y estrecha península sur, la monitorización costera es una necesidad, y el país se ve afectado tanto por inundaciones como por sequías. Dado que el 55% del campo disponible está dedicado al cultivo de arroz, un puntal de la economía con aproximadamente siete millones de toneladas exportadas anualmente y atendido en granjas por 3,6 millones de familias, es esencial disponer de pronósticos precisos y específicos. En un país de reciente industrialización, como lo es Tailandia, la capacidad de monitorizar el uso del terreno es crucial, tanto para la gestión de los recursos naturales (haciendo un seguimiento de cómo se están usando o abusando de los bosques, o la industria minera), como para el desarrollo económico (agricultura, infraestructuras de telecomunicaciones, planificación urbana). La producción de narcóticos y el tráfico ilegal con ella asociado es evidente que causan preocupación; una mejor información será de gran valor.