Los cúmulos de galaxias, sus centros, los cuasares e, incluso, estrellas ’normales' como el Sol emiten rayos X que contienen una gran cantidad de datos referentes a los aspectos químico y físico de los elementos del Cosmos. Sin embargo, las moléculas de aire de la atmósfera terrestre absorben estos rayos, por lo que sólo es posible estudiarlos desde el espacio exterior.
El satélite europeo XMM (X-ray Multi Mirror), fabricado conforme a un contrato concedido por la ESA a un grupo de 35 empresas europeas, con EADS Astrium como contratista principal, supera con mucho las prestaciones de su predecesor, el satélite Rosat fabricado por EADS Astrium. En el telescopio del primero están integrados tres sistemas idénticos de espejos de rayos X de altísima sensibilidad.
XMM es el mayor programa europeo de satélites científicos de todos los tiempos. Después de su lanzamiento en un Ariane 5, en diciembre de 1999, las primeras fotografías captadas por el XMM se recibieron en febrero de 2000. El telescopio continúa enviando una cantidad ingente de nuevas informaciones sobre las fuentes de rayos X del Universo. Aunque, en un principio, la misión estaba programada para dos años, se estima que la vida útil del telescopio alcanzará diez años en total.